Han pasado casi cuatro años para que, durante unos momentos, al enterarme de la noticia haya vuelto a tener 14 años. A recordarme con mis colegas Fer, Toño y Javi, en la habitación de cualquiera de nosotros escribiendo cualquier intento de canción, jugando a la Mega Drive, o simplemente estando “tiraos” de cualquier manera en el suelo planeando qué hacer durante esas tardes; cuando las únicas preocupaciones que teníamos era que no llegábamos a ser 10 para echar un partido de fútbol-sala, que a uno no le apetecía jugar al Sub-buteo o si salíamos y teníamos pasta ese viernes para irnos de botellón al Parque La Rioja.
Todas esas tardes, del año 96 en adelante hasta el 2000-2001 las recuerdo con una Banda Sonora muy especial. EXTREMODURO.
Tardes en el parque, cantando desentonadamente Me estoy quitando, cuando uno hacia de Rober y el resto los coros de “Manué” “Estoy buscando al doctor, pá que me de la receta, pá librarme de tu amor y no volverme majareta…”. Y es que me emociono sólo del recuerdo, cuando llevábamos camisetas de QUEEN y pantalones de equipos de fútbol - porque entonces no hacian falta bolsillos para llevar el DNI encima -, sentados en el césped o en el banco viendo cómo entraban las putas en las whiskerias y burdeles de nuestro barrio; persiguiendo a los proveedores de las mismas porque creíamos que traficaban con Mahonesa, vacilando a los Chulos (más de una pipa nos han sacado) y llamando a los telefonillos de todas las casas al tono de “- ¿Diga?” “- ¿Es ahí donde lavan la ropa?” “- No.” “- Pues que cerdos.” y salir cagando hostias. Nuestros viajes a Asturias y el Camino de Santiago cantando “Puta” (que no era nada apropiado para estar entre curas).
Recuerdo aquel espíritu rockero, macarra, chulesco, desgarbado y desaliñado que tanto gustaba a las niñas en mi instituto. Mi chupa de cuero, mis 501 de pitillo y mis gafas de sol. El viaje de fin de curso a Jaca, donde cuando todo el mundo flipaba con “Johnny Techno Ska” y con “Saturday Night” en la discoteca, yo me iba aparte al bar de enfrente a jugar al billar, beber cerveza (porque entonces, con 14 ya te veian un hombrecito y los dueños bareros te miraban con ojos de orgullo y te decían “bebe, chaval, que esto es más sano que esa mierda de coca-cola”, y a escuchar “Pedrá“, el nuevo disco- canción (de 27 minutos de duración) que en aquel año sacó Extremoduro.
Los vaciles con las niñas del instituto y del barrio (todavía recuerdo a la Lais, - a la que veo de vez en cuando con un Seat Ibiza Rojo - y a su grupo de amigas -que también eran 4- que nos perseguían; pero que las huíamos porque sólo una estaba buena y el resto eran feísimas, y que sólo triunfase uno, no era plan). Los vaciles y vaciles que teníamos con Javi, cuando estuvo saliendo con La Paca, a todas horas con el “J.J.S.J.” (Joder Javi Siempre Jodiendo). Los días de diario yendo al gimnasio a primera hora de la tarde para luego lucir brazos con mis camisetas a las que quitaba las mangas para que dijeran las niñas “Aver, saca moya, uy que fuerte!! ¿Porqué no nos vamos esta tarde a la piscina, Diego?”. Los pedos de sangría en el parque biatrriz con el Guillermo, Mari Mar, el Jero, Isabel, Leti, Laura y el Tomás.
Cuando con estudiar la tarde antes sacaba un 9,50 en los examenes de Matemáticas en 2º de BUP y no hacia falta ni resumenes, ni esquemas, ni síntesis de resoluciones, ni leches. Solamente el ponerme “Stand by” y empezar a resolver problemas… (tambien es verdad que entonces no tenía internet y me dedicaba más a otras cosas). Volver a casa a las 4 AM los viernes (cuando tenía que estar a las 12) cantando “Bribriblibli” y sin hacer ruido al abrir la puerta y hasta llegar a la habitación sin que mis padres se enterasen… (tarea difícil cuando llevas 6 ron-colas encima y salías de casa sin cenar).
Escuchar super dolido Quemando tus recuerdos, cuando Arantxa (mi primera novia) y yo decicimos dejarlo… En fin… que toda mi adolescencia gira alrededor de Extremoduro.
Y es que vuelve Extremoduro, mi grupo (y el de para muchos mas seguro que también) de la infancia.
Y ya tengo planificado el irme el 31 de Mayo con mi colega Toño, rememorando aquellos tiempos, a Plasencia (Cuna de Roberto Iniesta, cantante del grupo) a disfrutar del regreso de estos viejos rockeros extremeños. Se me ponen los pelos de punta pensando el ir conduciendo y escuchar “A fuego” y “Jesucristo García” a todo volumen durante los 350 km que separan Madrid de Plasencia.
Os dejo una canción para vuestro deleite.
Arriba Extremoduro!!!!



