De tipo crónico y severo, nos describe síntomas de una patología sostenida en los aspectos del funcionamiento psíquico del individuo, presente en algunas personas y/o grupos sociales. Las funciones ejecutivas de éstas personas afectadas se encuentran desorganizadas neuropsicológicamente de una manera muy compleja, induciéndose así la dificultad para mantener conductas motivadas y orientadas a objetivos, estando presente también una visible disfunción social.

Del griego, schizo: “división” o “escisión” y phrenos: “mente“, obtenemos semánticamente el origen de lo que hoy conocemos por Esquizofrenia .

Aunque no es la esquizofrenia clínica de diagnosis lo que me ocupará hoy.  Me preocupa más la esquizofrenia de la contradicción conductiva, la… perdón que no me pueda expresar tan bien como me gustaría (mi nivel cultural no me lo permite), pero seré franco y directo: La Santa conducta de la contradicción esquizofrénica endógena implementada bruscamente en la educación de personas individuales concretas, que busca su inhibición máxima en el redireccionamiento verbal y conductal de aquellos que, potencialmente pueden sentirse superiores ante evidencias que pueden ser a su vez percibidas por círculos muy cercanos a éstas personas, pero ciegos ante ellos.

Siento no ser tan claro pero… realmente es cómo me siento hoy. La gente circunvala, te rodea y está presente y al acecho para cuando tu nivel de imperfección se eleve. Y eso, tristemente les hace más grandes, se vuelven monstruosamente enormes mientras tú, del otro lado, esperas la indulgencia latente que no sabes si en algún momento se va a proceder a ejecutar o si no. Entonces vives con esa incertidumbre, con la espada de damocles pendiendo sobre tu prosencéfalo día tras día, hora tras hora y minuto tras minuto, viendo como la afilada filatura baja a ritmo de centímetro por día, y sintiendo el frío acero de la espada en tu nuca. Mientras tanto, miras de reojo como quien observa a la chica de la mesa de al lado en una cena, pero con la rabia contenida, mientras escribes la palabra “vengeance” en un papel que rompes debido a la fuerza con la que coges el bolígrafo, que vierte lo que queda de su tinta sobre el roto papel que desdibuja ya una palabra tuerta y a la vez que recuerdas el poema de “The Raven” de Edgar Alla Poe, para que tus labios finalmente rezumen con brotes de eco: “Nunca Más”.

Creo que no puedo expresarlo mejor.