Retrato

Es en el Siglo XVII, donde en la literatura española se produce la mezcla entre lo grotesco y lo bello, lo ideal y lo pesimista, la dama y la prostituta, el esplendor y la miseria, etc…, se dan, incluso en un mismo autor, los dos polos opuestos de los conceptos y/o de las formas. La situación de crisis dio que el hombre de a apie del Siglo XVII tuviera una actitud pesimista, que se refleja en la cultura y en la literatura. El siglo XVII está repleto de reflexiones acerca del paso del tiempo, a lo fugaz que es, lo corto que es el placer y la vida. Los dos antecedentes que tienen los escritores barrocos sobre este tema son la Biblia y los textos grecolatinos. Se anima al Carpe diem, al collige virgo rosas y a la consecución de la forma personal. El razonamiento es que, como todos tenemos que morir, lo mejor es disfrutar de lo que se tiene. El barroco viene a ser un fenómeno estético, y, como exponente de ese fenómeno, dentro de la literatura, Pedro Calderón de la Barca.

Nacido el 17 de Enero del año 1600, se dice de Calderón de la Barca que parecía haber nacido muerto y que, fue cuando al meterlo en un recipiente de agua caliente, al entrar en contacto con el agua, comenzó a llorar. Estaba vivo. Hijo de noble casa, su padre, Don Diego Calderón, era secretario del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda y su madre, Ana María Henao, era descenciente familia noble alemana. Estudió en los jesuitas de Madrid desde 1608, continuó sus estudios en la Universidad de Alcalá y, en 1615, al morir su padre, se trasladó a la de Salamanca, graduándose en derecho canónico y civil. En 1623 se representó su primera comedia conocida, Amor, honor y poder. Se vio envuelto en pleitos por causa del testamento de su padre, que obligó al dramaturgo y a sus hermanos a pleitear con su madrastra y a vender el cargo de su padre para pagarle lo que les pedía. Se ganó el aprecio del rey Felipe IV, que empezó a hacerle encargos para los teatros de la Corte, ya fuera el salón dorado del desaparecido Alcázar o el recién inaugurado Coliseo del Palacio del Buen Retiro, para cuya primera función escribió en 1634 El nuevo Palacio del Retiro. Al año siguiente se le nombra Director de dicho Palacio y escribió El mayor encanto. En 1636 el Rey le nombra caballero de la Orden de Santiago. En un lapso de cinco años (1644-1649) tanto Calderón de la Barca como el país en general son sumidos en una gran crisis, ya que muere la Reina Isabel de Borbón y el Duque Baltasar Carlos; ello supone los cierres de muchos teatros y corrales, afectando así a la obra y aumentando la crisis de Calderón de la Barca, en la cual, nace su hijo natural en 1646, Pedro José. En 1649 se convierte en secretario del Duque de Alba. En 1651 se ordena sacerdote, y en 1653 se ordena capellán (lo que tanto deseo su padre) para la familia de los Reyes Nuevos de Toledo. en 1663 el rey siguió distinguiéndole al designarle como su capellán de honor, y también lo fue del sucesor del monarca, Carlos II. Murío un 25 de Mayo de 1681.

La obra de Calderón de la Barca, le distingue como el primer dramaturgo del teatro español, aunque laa obra teatral del escritor madrileño significa también la culminación barroca del modelo teatral creado a finales del siglo XVI y comienzos del XVII por Lope de Vega. Significa también el perfeccionamiento en técnica teatral en multitud de comedias de enredo, el adensamiento filosófico en obras memorables, la perfección de un género genuinamente hispano como es el auto sacramental y la elevación estilística en momentos en que la poesía había llegado a cimas de perfección con Luis de Góngora y sus seguidores. Por otra parte, sus sonetos, con tendencia filosófica, pero muy poéticos, son harto famosos. Innova, sistematizando la exuberancia creativa de su modelo y construye la obra en torno a un protagonista exclusivo. Destacamos entre los dramas de mayor alcance: El Alcalde de Zalamea (1636), El Mágico Prodigioso (1637 -obra que fue de vital influencia en la obra “fausto” de Goethe), El Purgatorio de San Patricio (1640), El Rayo y la Piedra (1652) o La Púrpura Rosa (1620). En cuanto al teatro cómico, entre toda su obra, destaca Casa con dos puertas, mala es de guardar o El galán fantasma.

Me despido de Calderón de la Barca con una de sus frases:

<<¡Oh que aprisa piensa un vehemente deseo que no hay más que lo que piensa!>>

Fantástico.

Johann Wolfgang von Goethe

Dramaturgo, Historiador, Pintor, Poeta, Cintífico, Físico, Botánico, Arquitecto, Filósofo, Humanista, Diseñador, Geólogo y Funcionario. Éstos son sólo algunos de los adjetivos entre los que se podrían englobar a Johann Wolfgang Von Goethe, uno de los personajes de la Alemania modernista de los Siglos XVIII y XIX.

Nacido en Frankfurt un 28 de agosto de 1749, Johann Wolfgang Von Goethe fue hijo de un abogado ilustrado, Johann Gaspart Goethe, y de la hija de un burgomaestre de Frankfurt, Katharina Elisabeth Textor. Goethe fue uno de los artífices del crecimiento del romanticismo literario dentro de la Europa pre-contemporánea. Agudo observador de las grandes revoluciones industriales de finales del Siglo XVIII, fue también uno de los primeros pensadores en explorar las implicaciones de la misma Revolución Industrial. Reconocido por su fabulosa inteligencia y su ejemplar equilibrio tanto mental como espiritual -conseguido mediante una rigurosisima disciplina familiar- se convirtió en todo un paradigma del ideal Europeo basado en la cultura y la universalidad. Estudió Derecho en Leizpig, donde conoció escritos de Winckelmann acerca del arte y la cultura griega, pero cayó presa de una grave enfermedad que le obligó a dejar los estudios y volver a Frankfurt, donde, una amiga de su madre, Katharina von Klettenberg le introdujo en el misticismo pietista del protestantismo, y es ahí donde va a comenzar a escribir sus primeros poemas. Tras recuperarse, decide terminar sus estudios en Estrasburgo y, dos años más tarde, entabló amistad con el filósofo Johann Gottfried von Herder, quien le introdujo a la poesía popular alemana y al universo de Shakespeare. Pasó una época vanagloriada por la literatura alemana con los escritos del Werther (fruto de un desamor), y brotó su rama de dramaturgo con las obras de Clavijo y Stella. Entró poco después al servicio del príncipe heredero Carlos Augusto, donde paso posteriormente, por reestructuración del sistema del círculo real intelectual, a ser Consejero-Ministro. Se interesó por esta época en la ciencia, dónde, dentro del campo de la óptica, elaboró una teoría del color distinta a la de Isaac Newton. También destacó en la osteología, donde descubrió el hueso intermaxilar, poniendo una de las primeras piedras en la teoría evolutiva de la humanidad. Pasó por la masonería en 1780, y profundizó muchísimo en el teatro de la mano de autores como William Shakespeare o Pedro Calderón de la Barca. Marchó a Italia un largo de periodo de tiempo en busca de la estética romántica del teatro Italiano y es aquí donde se encuentra su punto de inflexión en la concepción Goethiana del teatro, cambia al estilo clásico (el cual, va a resultar, hasta cierto grado, polémico en su vuelta a Alemania años más tarde). La Revolución francesa cambió de nuevo el rumbo de Goethe: el cual se encontraba inmiscuido en una nube clasicista regentada por los valores del equilibrio y la armonía, veía violento el cambio provocado por la revolución gala. Ahí nacieron obras suyas como Las afinidades electivas (1809), Diván de oriente y occidente (1819) o, Los años del peregrinaje de Wilhem Meister (1821). Su obra más reseñable, Fausto, (la primera parte fue editada en 1807, mientras que la segunda, datada en 1832) fue a título póstumo. Murió en Weimar el 22 de marzo de 1832.

Científicamente, sus investigaciones sobre el color, la metamorfosis de las plantas, la geología y la meteorología habían sido hechas por un competente observador de los fenómenos naturales, el cual, creía que el ser humano era el más exacto instrumento para observar la naturaleza. Goethe comprendió perfectamente el papel que tenían el experimento y la teoría, siendo consciente de los peligros reduccionistas que traía consigo adoptar una actitud acrítica frente a los métodos científicos. Durante años, Goethe investigó las diferentes teorías del color -frente a científicos como Sir Isaac Newton- hasta descubrir que «la historia de la ciencia es la ciencia misma», que la ciencia está formada y deformada por teorías parciales que jamás podrán contemplar el fenómeno en toda su interdimensionalidad. Por otro lado, su acercamiento panteísta al mundo natural le hace tomar, en cierta manera, una posición moral con respecto a la naturaleza, anticipándose así al ecologismo. Su aproximación a la naturaleza depende tanto del desarrollo de la conciencia de ésta como de la intensificación de la experiencia misma, mostrándonos así un camino en el que la curación de la Naturaleza y el hombre está implícita.

Como frases, me quedo con éstas tres:

<<El hombre más feliz del mundo, es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera suyo propio>>.

<<La venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible>>.

<<Sólo es digno de libertad quién sabe conquistarla cada día>>

Escogí a Goethe, por el polifacetismo tan natural del cual nunca le importó hacer alarde y, por todas las contribuciones que hizo en las diferentes ramas de la ciencia. En cierto modo, es mi parecer que, el interés por el universalismo toda persona ya lo lleva innato y es un conocimiento a priori -como bien diría el maestro Immanuel Kant- “interiorizado desde un primer momento por toda persona humana en el momento de su alumbramiento” . Ahora bien, como hito dentro de éste campo, creo que el humanista alemán es el icono pre-contemporáneo que resume la búsqueda del estereotipo europeo de hombre culto.

Ése, fue Goethe.